Imprescindible Oporto, Oporto, Portugal

Crucero por los seis puentes del Douro

Una de las actividades más aclamadas de Porto: el crucero por los seis puentes del Duero. ¡Sólo hay que dejarse llevar!

Cincuenta minutos bastan para conocer un poco la historia de esta ciudad en torno a estos impresionantes puentes, por qué se unió a través de ellos Porto a su vecina Vila Nova de Gaia y observar con detenimiento ese conjunto de colores que se entrecruzan en las fachadas de las casas de la ribera al verlas con un poco de distancia. Quiero pensar que, en este caso, podría equivaler a callejear por el centro de una ciudad pero haciéndolo sobre el agua, pudiendo conocer construcciones que quizás pasarían de otro modo desapercibidas.

Vistas
Vistas de Vila Nova de Gaia y embarcadero

El medio de transporte que nos lleva a descubrir esta parte de la ciudad es el “rabelo”, una embarcación de unos veinte metros de eslora que recorría el Douro transportando las barricas de ese elixir conocido como Vino de Oporto desde las viñas hasta las bodegas de Vila Nova, donde se almacenaba y distribuía. Esa forma tradicional de transportar las barricas entró en declive tras la construcción de los distintos puentes y el auge de otros medios de transporte. Ahora, convertida en atracción para turistas, ha conseguido pervivir lejos de su función original.

Rabelos
Rabelos

Seis son los puentes que podemos conocer de cerca navegando en esta pequeña embarcación: puente de Arrábida, puente de Don Luis I, puente del Infante don Enrique, puente de María Pía, puente de São João y el puente de Freixo.

El puente de Arrábida o “puente de las montañas” es el más próximo al Atlántico. Se construyó a mediados del siglo XX gracias al proyecto de Edgar Antonio de Mesquita Cardoso y se convirtió en el mayor puente de arco de hormigón armado del mundo hasta la fecha, con 270  metros de luz. Se construyó por la necesidad de crear una alternativa a los puentes de María Pía y Don Luis I, debido al creciente aumento de la circulación de vehículos.

Puente de Arrábida
Puente de Arrábida

El puente de Don Luis I no es de extrañar que se convirtiera en símbolo de la ciudad, junto con la Torre de los Clérigos. Inaugurado a finales del siglo XIX, se construyó en hierro y destaca por sus dos niveles. Tanto el nivel superior como el inferior pueden recorrerse a pie y ofrecen magnificas vistas de la ribera, y si a eso le sumamos el atardecer, seguro que muchos querríais parar ahí el tiempo.

Su autor fue Theopile Seyrig, aventajado alumno de Gustave Eiffel, quien integró perfectamente esta construcción con el entorno, y quien además superó con creces al maestro. Su construcción vino a dar respuesta al importante crecimiento comercial del territorio.

La parte superior del puente tiene una longitud aproximada de 400 metros y por él circula el metro de Oporto, mientras que la parte inferior cuenta con 175 metros destinado al tráfico de vehículos. Uno de los divertimentos en verano de los más valientes es saltar al Duero desde este nivel inferior y siempre son muchos los curiosos que sacan fotografías de esos aventureros que se lanzan al agua.

Puente de Don Luis I
Puente de Don Luis I

 

Puente de Don Luis I
Puente de Don Luis I

Continuando hacia el interior, el siguiente que nos encontramos es el puente del Infante don Enrique, el más nuevo de los seis puentes e inaugurado en 2003. Su nombre recuerda al célebre portuense Enrique el Navegante y su construcción se llevó a cabo para aliviar el tráfico superior del puente de Don Luis I.

OLYMPUS DIGITAL CAMERA
Primer plano Puente del Infante don Enrique. Al fondo, el puente de María Pía y el de San Juan
IMG_20180813_120824
Puente del Infante don Enrique
Puente del Infante don Enrique
Puente del Infante don Enrique

El puente de María Pía es un prodigio de la ingeniería de su tiempo y verdadero símbolo del progreso decimonónico. Obra de Gustave Eiffel, estaba reservado al tráfico ferroviario y fue una de las primeras obras en hierro del ingeniero. Inaugurado en 1877 causó gran expectación y deslumbró a todos, de ahí que en 1996 se le otorgase el reconocimiento de Patrimonio Mundial. Fue el primero en unir las márgenes del río pero, dadas sus limitaciones de carga y las restricciones de paso, se decidió la construcción del siguiente puente, el puente de São João, que lo dejó en desuso.

IMG_20180813_121301

Puente de María Pía
Puente de María Pía

El puente de São João abandonó la característica forma de arco de los otros puentes para presentarse más bien como un pórtico sobre pilares apoyados en el río. Permite el tráfico ferroviario de doble sentido y, como el puente de la Arrábida, fue proyectado por Edgar Antonio de Mesquita Cardoso. Se inauguró en 1991, el día de São João, de ahí su nombre.

Puente de San Juan
Puente de San Juan

Por último, el puente del Freixo, con dos viaductos gemelos de hormigón armado, alberga cuatro carriles en cada sentido y se convierte en la vía de acceso más rápida. Obra de Antonio Reis y datado a finales de los 90 del siglo pasado, sirvió para descongestionar el tráfico del resto de puentes.

La visita en barco, que comienza junto al puente de Don Luis I, sube aguas arriba hacia el puente del Freixo, para dar luego la vuelta hasta pasar el puente de Arrábida y volver al punto de encuentro. En este trayecto, podemos disfrutar de las impresionantes vistas al Atlántico, las bodegas de Vila Nova de Gaia, el verdadero emporio del vino de Oporto o edificios tan emblemáticos como el Monasterio de la Sierra del Pilar, en lo alto de Gaia junto al puente de Don Luis I, que es además el monumento principal de Vila Nova.

Vista de Vila Nova de Gaia y el Monasterio de la Sierra del Pilar
Vista de Vila Nova de Gaia y el Monasterio de la Sierra del Pilar

En lo alto de Porto, la muralla fernandina mira impasible el paso del tiempo y el vuelo de gaviotas que tampoco deja indiferentes a los viajeros que hacen el tour en rabelo.

Muralla Fernandina
Muralla Fernandina

No podemos olvidar el Museo del Vino, en la orilla de Porto, un llamativo edificio del siglo XVIII, donde podemos conocer a fondo la historia del vino de la región, y destacar, como comentaba, las fachadas de colores y los azulejos imposibles que dan vida a los, a veces grises, días en la ciudad.

Este es un verdadero entretenimiento para turistas, sin importar la edad y nos da una visión general de lo que fue el crecimiento de la zona. Los puentes, símbolo de Porto, nos muestran la grandeza de esta ciudad al norte de Portugal que se mantiene como la más importante del norte del país, y que nos regala las más bellas estampas.

¡Recomendado!