Imprescindible Oporto, Oporto, Portugal

Imprescindibles Porto I

Oporto es una ciudad para recorrer andando. Perdernos entre sus empinadas calles. El ir y venir de gente de un lado a otro. El tranvía a rebosar. Ese ambiente que recuerda a lo antiguo y, a veces, lo decadente, pero con ese encanto especial que la convierte en la ciudad más importante del norte de Portugal. Me sorprendieron todas sus cuestas, la amabilidad de su gente y, sinceramente, no saber dónde mirar primero.

Aquí os ofrezco una idea de todo lo que se puede visitar en dos días, sin prisa pero sin pausa. Eso que se apropió de un pedacito de mi memoria para siempre, lo que recomendaré aunque me digan lo contrario y lo que me impresionó de una u otra forma. Muchos de estos lugares ni los conocía. Los fui descubriendo poco a poco, sin un pensamiento predeterminado ni viciado o con prejuicios. De toda esta lista que os voy a explicar, sólo tenía en mente y sabía que iba a hacer tres de esas cosas. El resto simplemente llegó, con plano en mano y muchas horas por delante. Y lo que más me gusta de estos imprescindibles es que, nos dan una visión general y aproximada para conocer bastante bien la ciudad, aún sabiendo que existe la lista de “pendientes”.

Empezamos…

 

La Sé de Porto

En lo alto del barrio de la Sé nos encontramos con la catedral de Oporto. De construcción románica de la primera mitad del siglo XII (y finalizada a principios del XIII), se considera el mejor ejemplo de arquitectura románica de la ciudad.

Sé de Porto
Sé de Porto

Sufrió cambios y añadiduras góticas y barrocas a lo largo de los siglos. En este sentido, destacan la capilla funeraria y el claustro góticos y los detalles barrocos de la fachada lateral del siglo XVIII, cuando un nuevo portal sustituyó el original románico de la mano del italiano Nicolau Nasoni.

La fachada principal románica resalta frente al resto de la construcción con su aspecto de fortaleza y sus dos torres gemelas almenadas y su austera decoración. Un gran rosetón corona el pórtico. Estos dos elementos, las torres y el rosetón, son los únicos elementos que dan armonía al conjunto. El interior románico nos muestra también esa austeridad y se caracteriza por su aspecto robusto.

La parte más llamativa corresponde al claustro, tanto en sus galerías como su patio interior, pues están decorados, como no podía ser de otra manera, con asombrosos azulejos que en azul y blanco representan escenas religiosas.

Desde este punto de la ciudad, sorprenden las vistas a los coloridos edificios portuenses con su ropa colgada, los tejados de diferentes alturas y los monumentos que sobresalen entre ellos.

Torre dos Clérigos vista desde la Sé
Torre dos Clérigos vista desde la Sé

 

La Iglesia y la Torre de los Clérigos

La Torre dos Clérigos, del siglo XVIII y símbolo de la ciudad junto con el puente de Don Luis I, es uno de los monumentos más emblemáticos de Porto. Con sus casi 80 metros de altura, se ve desde cualquier punto de la ciudad y permite una vista panorámica de la ciudad impresionante.

Situada en pleno centro del casco histórico, se le considera la construcción religiosa más alta de Portugal, aunque no la torre más alta, pues se vio superada por la Torre de Vasco da Gama de Lisboa en el siglo pasado.

Torre dos Clérigos
Torre dos Clérigos

Fue financiada por la Hermandad de los Clérigos Pobres y construida en mármol y granito. Su autor Nicolau Nasoni, supuestamente enterrado en la iglesia pues formó parte de la orden en sus últimos años de vida, se encargó de su famoso diseño barroco y funciona como campanario de la iglesia adyacente: la Iglesia dos Clérigos.

Esta iglesia destaca por su monumental escalera de acceso y su fachada rococó con conchas.

Iglesia de los Clérigos
Iglesia de los Clérigos

 

Librería Lello

Una de las más bonitas del mundo. Siempre va de la mano de la saga Harry Potter y, sin embargo, cuando entras a ella te olvidas de todo eso y no puedes dejar de fijarte en su escalera carmesí que zigzaguea hasta el piso superior, llevándote directamente a contemplar los colores de la vidriera que crean una atmósfera cálida a su alrededor. ¿Pero… estamos en un monumento o en una librería?

Olor a libros nuevos, luces tenues y te olvidas del bullicio de personas que la visitan. Su historia empezó en otra ubicación y con otro nombre: “Livraria Chardron”, pero con su última mudanza y gracias al arquitecto Francisco Xavier Esteves en 1906, se configuró como uno de los espacios más espectaculares y dignos de visita de Porto, que destaca en un primer momento por su fachada de tintes neogóticos y su perfecta armonía de colores que nos muestra en su entrada al Arte y la Ciencia dispuestos a darnos la bienvenida a un lugar que nos dejará sin aliento.

Exterior Librería Lello Oporto
Neogótico portuense en la Librería Lello

 

Comer una francesinha, bacalao, una nata y un vino de Oporto

¿Alguna vez pensasteis que un sándwich podría ser considerado todo un manjar? La francesinha es básicamente eso, pero no uno simple de jamón y queso. Hablamos de sándwich con mayúsculas, con pan de molde tostado, variedad de carnes y embutidos, más pan tostado pero ahora con quesos, gratinados y quizás y según dónde te lo pongan, un huevo frito encima y todo bañado con una salsa algo picante. Apasionados de la carne, debéis probarlo. Es tan contundente que la mejor opción suele ser compartirlo, pues además suele estar acompañado de patatas fritas.

Francesinha
Francesinha

Dejando de lado la carne, los portuenses se caracterizan por preparar el bacalao de mil formas y con mucha maestría. A la brasa, con salsa, en croquetas… Nosotros probamos unos buñuelos y de verdad que estaban espectaculares.

Y no podemos olvidar los postres. Tienen buena fama de reposteros y aquí es donde nos encontramos las natas, muy parecidas a los famosos pasteles de Belem de Lisboa, con crema y perfectos para acompañar con un café.

Natas - típico pastel portuense
Natas – típico pastel portuense

¿Y qué me decís del vino de Oporto? Es un tipo de vino fortificado, es decir, un vino al que se le incorpora, en este caso, aguardiente durante la fermentación como método para estabilizarlo y resistir mejor los grandes trayectos en barco hasta el punto donde se consume. En este caso, Inglaterra fue gran importador del vino de Oporto durante el siglo XVII y hoy uno de los más valorados.

 

Visitar los jardines del Palacio de Cristal

Merece la pena desplazarse caminando hasta esta zona de la ciudad, en lo alto, cerca de la Ribera del Duero. Es un parque público inmenso que recibe el nombre de un antiguo palacio hoy desaparecido. En su lugar, un edificio con cúpula alberga exposiciones y ferias. Pero lo más relevante de este sitio son las vistas al Duero y los rabelos y los atardeceres de colores anaranjados. Este jardín se divide en zonas con distintas temáticas donde el agua es un claro protagonista. Los animales entran también en escena y es muy habitual ver grupos haciendo picnics. Lugar perfecto para olvidarse del ruido de la ciudad y sacar bonitas panorámicas.

Jardines del Palacio de Cristal
Jardines del Palacio de Cristal
Vistas desde los Jardines del Palacio de Cristal
Vistas desde los Jardines del Palacio de Cristal

 

Continuará…