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Torres de Serranos

Las Torres de Serranos, declaradas Bien de Interés Histórico Artístico Nacional en 1931, son uno de los ejemplos más interesantes de la arquitectura militar en España del siglo XIV que se conserva en la actualidad.

No es de extrañar que dicho monumento sea protagonista del inicio de algo muy valenciano: las Fallas. Sirve de escenario para la famosa “crida” (en castellano, “llamada”), que da inicio a estas fiestas el último domingo de febrero. Tras el pregón de inicio de fallas, las torres se llenan de color con el espectáculo de luces y fuegos artificiales. Ésta es una de sus funciones en la actualidad, pero no podemos pasar por alto que este monumento ha servido para muchas más cosas.

Durante sus más de seis siglos de historia, su función principal fue la de entrada a la ciudad y defensiva junto a la muralla, pero también ha sido cárcel de nobles y caballeros desde el siglo XVI al XIX, tribuna y lugar de control de cobro de las mercancías que entraban a la ciudad. Quizás el dato más curioso sea su función como almacén de obras de arte, provenientes del Museo del Prado, durante la Guerra Civil.

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Esta colosal construcción del gótico militar nos recuerda incluso ahora el carácter amurallado de la ciudad, con aspecto de gigantesco arco triunfal. Fue obra de Pere Balaguer en la última década del siglo XIV (1392-1398) como encargo de los jurados de Valencia y toma su nombre por ser éste el camino de entrada a la ciudad desde la comarca de los Serranos.

Una expresión está directamente ligada a esta arquitectura: “quedarse a la luna de Valencia”. Por la noche, las puertas se cerraban, dejando fuera a muchos viajeros que dormían al raso e incluso a muchos valencianos que tras realizar sus labores no llegaban a tiempo tras el toque de queda. ¿Conocíais el origen de la expresión? Por el momento, esta explicación es la más aceptada.

Torres de Serranos
Torres de Serranos

Construida con mampostería recubierta con sillares de piedra, exteriormente se nos presenta a través de sus dos torres poligonales simétricas con almenas y la gran arcada de entrada que las une. Sobre ésta, el escudo real aparece escoltado por dos escudos de la ciudad y, sobre éstos, una tracería ciega del gótico florido.

En su cara interior, cinco tribunas a diferentes alturas eran el lugar donde se situaban las familias principales de la ciudad para seguir la entrada de personajes ilustres o celebraciones populares de lo más variadas.

Torres de Serranos
Torres de Serranos

Interiormente no podemos pasar por alto los restos de la rica policromía ni la interesante decoración escultórica en el arranque de los arcos, así como las dos soluciones del cerramiento de las bóvedas, diferentes en cada piso: bóvedas de crucería cerrando la parte inferior y el primer piso y bóvedas de medio cañón para el segundo.

 

Además de la interesante historia que rodea al edificio, merece la pena las vistas desde la parte superior tanto al interior de la ciudad medieval como a la zona del cauce del Turia. ¡Abstenerse gente con miedo a las alturas!

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