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Jardín Botánico de la Universidad de Valencia

Quizás sea éste uno de esos lugares que para muchos pase totalmente desapercibido cuando decidimos visitar Valencia si no sois muy aficionados a la botánica. En mi caso, nunca me he detenido mucho en visitar este tipo de atractivos a pesar de haberme declarado toda una “cactus lover”. Un día hablando con una amiga me comentó que ella es muy de visitar jardines botánicos y atractivos naturales en general así que, desde ese momento, decidí darle una oportunidad y conocer algo totalmente distinto a lo que estoy acostumbrada.

El Jardín Botánico de la Universidad de Valencia, como si de un museo más se tratara, pretende fomentar el estudio, la divulgación y conservación del mundo vegetal, así como la sensibilización respecto a su cuidado y respeto.

Por ello, siempre ofrecen talleres y actividades durante todo el año y para todos los públicos. En su web podéis conocer toda su oferta cultural de naturaleza y todos los avances en este campo de investigación.

Su objetivo también es la propia conservación de los jardines botánicos en Valencia, como muestra de una tradición que se remonta hace unos 200 años, con el comienzo de las plantaciones en este lugar, pero que se inició mucho atrás, cuando la Universidad creó un huerto para sus estudiantes de medicina allá por el siglo XVI, y que fue cambiando de ubicación hasta el lugar actual.

Tiene una extensión de unas 4 hectáreas que nos invita a recorrer a través de sus zonas ajardinadas de vegetación no sólo la propia del entorno de la Comunidad Valenciana, sino de los distintos continentes: toda una muestra de la biodiversidad de nuestro planeta.

Muchos de los edificios que nos encontramos en el recinto datan del siglo XIX y su construcción se llevó a cabo para proteger determinadas especies que necesitaban condiciones especiales, como los cactus y las suculentas, por ejemplo. Estos edificios están construidos principalmente en ladrillo y hierro y han sido restaurados, al igual que el jardín, en las últimas décadas, en muchos casos, respetando el diseño original.

Yo os recomiendo disfrutarlo con calma, pasear entre las distintas especies observando sus colores, sus formas y la luz que se filtra entre sus hojas, sentaros junto a los pequeños estanques y respirar la naturaleza.

Aquí os dejo una pequeña muestra, para que os animéis a descubrir esta maravilla.

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